Los 10 proyectos seleccionados en PAM!26 que participarán en la muestra de Espai Nivi de 2027 son los siguientes:
Escorar sin zozobrar. Azzahara López
Un mundo alternativo para unas criaturas. Sofía Heras Montes
Desplegarse en la línea de puntillas. Álex Jover
No es un ciclo, es una espiral. Celia Marco
No hay donde esconderse. Carmen Andreu
NON DEIXES QUE BAILE! Andrés Urbieta
Amigo que no da y navaja que no corta, nada importa. Marina Íñiguez
Mecánicas de expansión y sujeción. Iván Arana
L’hanel. Marta Moscardó
METAdatos. Patricia Soto y Nuria Vara
Escorar sin zozobrar. Azzahara López
Hay estructuras que no se ven porque están
debajo, detrás, antes.
No se suelen exhibir.
Pero sostienen.
En la arquitectura naval, la quilla es un elemento fundacional oculto bajo la superficie del agua, invisible. Su función es vital: actúa como el contrapeso silencioso del mástil y de la fuerza del viento sobre las velas. Permite que un velero puede escorar -inclinarse ante la fuerza del viento- sin llegar a zozobrar – hundirse.
Desplazando objetos técnicos de la navegación a vela hacia el terreno simbólico, se busca una reflexión visual sobre lo invisible que sostienen frente al viento y la tormenta, en diálogo con lo visible.
Dos quillas fundidas en bronce. Una pieza agujereada, fruto del azar, evidencia un acto de resistencia y honestidad brutal. ¿Cómo sostendrá esta quilla sus velas? El proceso artístico se plantea aquí no como una cura milagrosa, sino como una reflexión sobre lo imprevisto, la imperfección y los espacios de oscuridad necesarios donde el trauma se transmuta.
El accidente y la herida no fueron deseados. Estaresiliencia no es ingenua. La quilla rota es como una cicatriz en bronce, «una historia sobre el dolor, la herida, la curación»
(Smith, 2024).
Un mundo alternativo para unas criaturas. Sofía Heras Montes
En este universo, lo visible nunca se revela por completo. Se establece un diálogo entre las pinturas de aerógrafo y las esculturas de cerámica que configuran un mismo paisaje imaginado. Las piezas están atravesadas por la incertidumbre y por un proceso guiado por la intuición. Surgen así del interés por construir un universo propio donde la ambigüedad visual y el trampantojo funcionan como ejes fundamentales, dando pie, de esta forma, a cuestionar aquello que estamos viendo. La renuncia al boceto previo permite que las formas emerjan desde la mancha, los residuos visuales y las asociaciones del inconsciente.
Las pinturas, parcialmente desenfocadas y envueltas en una atmósfera de niebla, no permiten reconocer del todo lo que se observa, desplazando la mirada hacia un territorio inestable. No se trata de representar este mundo de manera literal, sino de sugerir y activar un imaginario donde lo ficticio y lo real se entrelazan.
El desenfoque, presente en las piezas de aerógrafo, refuerza la idea de un paisaje difuso, onírico o artificial, cercano a vistas microscópicas o interiores ampliados. Las piezas escultóricas, de acabado brillante e irregular, evocan organismos en crecimiento, mutación o descomposición, generando una atmósfera inquietante donde las formas parecen transformarse continuamente.
Desplegarse en la línea de puntillas. Álex Jover
Un mundo que se parte en dos. Dos umbrales de mutación.
Caer para poder volver a caer aúna el significado de la ascensión. Más allá-contra la afectividad capitalista y como opuesto a la producción industrial, el devenir de la mugre disidente de les abajocomunes. Alejarse del punto de partida impuesto por la recta cisheteropatriarcal normativa hacia un no-destino no revelado. Deshacer certezas es mutar en el hueco. Habitar lo indeterminado a través de la corporalidad como verdad y lugar de emergencia de la historia, una que circula en nuestros movimientos, como archivos que somos, somateca.
Arquitectura-cuerpo.
Desvío en tanto que apertura de posibilidad a la fuga, los «afuera de» las disyuntivas de lo uno y lo otro. La perversión del deseo, el declive de las
mercancías, lo queer de la disociación entre uso y valor. Todas las cosas convergen en una sola identidad: el agua. Por efecto de la distancia se percibe gris. El tono explica qué animales salen de esas profundidades y por qué son agentes poderosos. Las corrientes siempre siguen su curso, siguen su curso con otro nombre.
No es un ciclo, es una espiral. Celia Marco
La vida no vuelve, se transforma y transita la materia.
Germina, desborda, gotea, se evapora, amanece un nuevo día.
La entrega de la lágrima, la aceptación más absoluta del cambio.
Siempre nos quedarán los huesos.
Aquí la materia no es soporte, ella actúa, decide y acompaña.
Nos entregamos al proceso.
Un refugio emerge, un espacio blando, íntimo, flexible.
Un lugar para recogerse donde la imaginación protege.
La naturaleza de la Vida/Muerte/Vida.
No tiene principio y final, se desplaza como una espiral.
Un movimiento en el que la pérdida se transita y la materia es posibilidad.
No hay donde esconderse. Carmen Andreu
Estas piezas nacen de un campo que ya no produce. De manos que removían la tierra, siguiendo los ciclos de la agricultura, gestos que daban forma al paisaje. El campo era entonces un lugar de producción, de esfuerzo y espera. Las plantas migran y la tierra se reordena. En este paisaje transformado, la utilidad ya no organiza. Materia que, despojada de función, revela otros modos de presencia. Este es el poder de inventiva de la naturaleza.
Cualquier árbol podría servir para vigilar los alrededores. Pero el pájaro elegirá uno solo que de algún modo se volverá el punto más importante. El sitio desde el cual hará notar su presencia. En esos territorios que solo existen si son cantados.
NON DEIXES QUE BAILE! Andrés Urbieta
Materiales heterogéneos, inconexos, dispares, a la espera de encontrarse, transitan, sin itinerario, por un camino que los agita, los desgaja, los acopla, dibujando una trayectoria donde lo dispar va encontrando su lugar en una misma sintonía.
Fibras orgánicas, minerales, restos urbanos y estructuras de conducción, se acoplan, se enlazan, mostrando afinidad en su naturaleza, en un juego de interdependencias y conectividad desde donde existir.
Pieles que mudan en otras, volúmenes desplazados, se compenetran y crean un espacio donde la materia se hace injerto, gana continuidad y desborda sus límites. La soldadura actúa y la prolongación convierte la fractura en posibilidad de ser, en encaje, mutua dependencia.
Sin trayectoria prefijada, pura deriva, lo que era, se va vistiendo de nuevas condiciones, formas que se (con)funden bajo una misma respiración, entidades híbridas nacidas del contacto. No bailan, se sostienen en su mútua necesidad, formando un sistema circulatorio de conexiones vivas. En su desarrollo, los organismos modulares continúan buscándose a través de un nuevo punto de unión. Unión que asienta y fija, encuentra la forma, el habitat, donde los sonidos son melodía y las palabras, narración. Interconexión transcendente de los limites de la forma y el espacio. Non deixes que baile!
Amigo que no da y navaja que no corta, nada importa. Marina Íñiguez
Configurada como un cuerpo textil, la pieza activa un saber artesanal en proceso de desaparición, recuperado a través del uso del mimbre y de las redes de transmisión que lo sostienen.
La navaja deviene así un objeto poético, despojado de su función, donde el gesto de cortar se sustituye por el de entrelazar. En este contexto, la obra no solo señala la pérdida de la tradición, sino que la reactiva,generando vínculos entre materia, memoria y territorio. A su vez, tensiona los límites entre arte y artesanía, situándose en un espacio híbrido donde lo heredado adquiere un nuevo sentido. El peligro ya no reside en la acción, sino en lo que se pierde.
Mecánicas de expansión y sujeción. Iván Arana
Este proyecto artístico investiga la construcción del cuerpo, específicamente el transmasculino, en relación con las materialidades, dispositivos y arquitecturas presentes en espacios subculturales queer vinculados al BDSM. El punto de partida se sitúa en la concepción de este como una superficie permeable y en transformación, que se extiende a través de objetos fetiche como arneses, cuerdas, látex o prótesis, mediando y reconfigurando la experiencia del deseo.
A través de la escultura instalativa, en diálogo con la fotografía y la serigrafía, el trabajo se desarrolla desde la fricción con los materiales, activando sus dimensiones físicas y simbólicas. En ese contacto emergen tensiones entre control, vulnerabilidad y placer que afectan a la manera en que la obra se sostiene, se expone y se percibe.
La práctica se articula desde la autorreferencialidad, donde la implicación directa en los procesos de producción resulta clave para atender a las condiciones físicas y espaciales que la hacen posible. El proyecto se sitúa en estos contextos como campo de trabajo, atendiendo a sus códigos y dinámicas relacionales, dando lugar a un conjunto de piezas donde la forma se construye en contacto, sostenida por armazones, forzada por la materia y atravesada por intensidades que la desbordan.
L’hanel. Marta Moscardó
“Hace falta una casa para salir al mundo, porque, si no, no hay de dónde salir ni a dónde volver”
Oxígeno, 2026 – Marta Jiménez Serrano
Este proyecto nace del acto de abandonar el hogar familiar y presenciar su ausencia en cada espacio nuevo que habito. Me encuentro buscando en estos nuevos hogares la luz de la “casa desaparecida”, cualquier evocación que me traslade a este espacio onírico que habita en mis recuerdos.
A través de la pintura y la fotografía, reflexiono entorno al espacio vivencial, tratando de captar estos fragmentos de luz de una estancia familiar, la habitación compartida con mi hermana. Mediante la representación del vacío y la fragmentación del espacio, pretendo crear un recorrido por esta habitación reviviendo esta “casa desaparecida” de la manera en que sueño con volver a ella. Partiendo de un proceso de contemplación y silencio, realizo fotografías como herramienta de registro del instante.
De este modo, la composición fotográfica previa funciona como referencia para realizar las pinturas posteriores, ofreciendo estas un registro plástico diferente que se acerca mejor a cómo apreciamos esta atmósfera íntima.
Manteniendo esta cohesión entre la pintura y la fotografía, la serie fotográfica intenta crear una composición que acerque al espectador hacia esta intimidad del espacio, al mismo tiempo que le sugiera volver a estancias pasadas que habitan en su memoria.
METAdatos. Patricia Soto y Nuria Vara
La pieza consiste en un objeto cerámico en gres que incorpora varias pantallas en su superficie. Estas muestran fragmentos de la huella digital de las artistas, junto con fragmentos de la información que ha dado lugar a la forma del objeto.
El proyecto parte de la huella digital entendida como el rastro de datos generado a partir de la actividad en internet. Esta información se sintetiza, abstrae y finalmente concreta en un promt que devuelve un archivo G-code que se envía a una impresora 3D para generar una forma. A partir de esta, se realiza un molde de escayola que permite obtener la pieza final en cerámica.
La propuesta se sitúa en el marco de una posible arqueología contemporánea de los sistemas digitales. Frente a aproximaciones centradas en la materialidad tecnológica, la pieza desplaza la atención hacia los datos como restos.
La huella digital se plantea así como un registro desde el que leer formas de presencias digitales a partir de trazas informacionales.
La obra introduce también una reflexión sobre la información y sus transformaciones. Desde la extracción de datos hasta su traducción en G-code, su impresión y su posterior paso a cerámica, cada cambio de sistema implica una reinterpretación y una pérdida. La pieza se construye como una cadena de desplazamientos en la que la información se estratifica en capas sucesivas. En este proceso, el dato, el lenguaje y el objeto constituyen materializaciones de una misma información que se erosiona al pasar de un medio a otro.

