Sofía Alemán
Campo estéreo, 2023
Campo estéreo utiliza el dispositivo de la valla peatonal para proponer una serie de imágenes que aluden al propio hecho de mirar y, junto a él, a la certeza de que, en el paradigma del continuo desplazamiento, ‘el mundo de los aspectos visibles’ se torna un objeto tan solo accesible parcialmente.
Las vallas peatonales, en su uso cotidiano, funcionan como barrera entre la masa y el ‘acontecimiento’. Citando a Paul Virilio, en Ciudad Pánico (2006), “poseer un territorio, es un asunto de circulación y movimiento”, y es en esta lógica de la delimitación, de la contención, desde la cual señalamos ciertas violencias intrínsecas al lenguaje simbólico de la ciudad, igualmente reproducido en el espacio expositivo.
De esta manera, la obra se incluye en un relato que, para llegar a esta alusión de la mirada en el entramado urbano, podría partir de la exposición del Museum of Modern Art de Nueva York, Road to Victory (1942), comisariada por Edward Steichen y con un diseño expositivo de Herbert Bayer, la cual podría ejemplificar un doble rasero de la cualidad propagandística del diseño expositivo. En Road to Victory, se pretendía, mediante la hiperestimulación visual del espectador, que este participara activamente en la exposición, simulando las estrategias de la comunicación de masas: ampliaciones, juegos de escala y perspectiva, un trazado expositivo serpenteante, dinámico.
Dicho trazado a seguir estaba delimitado, claramente condicionado por una dirección, una intención; incluso, poseía barreras literales que aseguraban ese ‘camino hacia la victoria’.
La figura del espectador, en este caso, se veía reducida, tal como ofrece el Diagrama de visión en el campo expandido (1935) del propio Bayer, a una figura meramente masculina, ‘oculocéfala’, cuyas únicas cualidades eran las de moverse por el camino delimitado y mirar desde una posición en la que la auto-representación no era posible.
Esto en parte, se debe a que los lenguajes y las estrategias de inmersión e interactividad características de la publicidad, la propaganda y en general, los de la comunicación de masas, volviendo a citar a Virilio, asumen que, “la representación política desaparece en la instantaneidad de la comunicación en beneficio de una pura y simple presentación”. El objeto de detrás de la valla (o la imagen encolada sobre la misma) se muestra inerte.
En ambos casos, tanto en la exposición del MoMA como en el trazado urbano al que la pieza alude, lo que acontece, es decir, el ‘accidente’ que dinamitaría el devenir acelerado, se mantiene separado de la masa: se observa desde la distancia.
Silvia Binda Heiserova
Conversatorio, 2023
Conversatorio abarca un conjunto de interfaces críticas especulativas, mediante las cuales se pretende reflexionar sobre los discursos feministas que se pueden encontrar en el espacio virtual, desde un enfoque en su contenido, su lenguaje y su difusión.
¿Cómo nos podemos relacionar con cuestiones del feminismo en la era digital, marcada por la constante sobresaturación de información, (hiper)textos y contenidos digitales? Planteamos esta pregunta mediante las piezas electrónicas digitales bajo el título Conversatorio que a la vez cumplen la función de un gesto subversivo frente a las lecturas convencionales.
Las nuevas narrativas feministas que se producen dentro de nuestro Conversatorio especulativo utilizan varias estrategias de lectura, traducción, interpretación y producción de texto para investigar variaciones de formatos del acercamiento al discurso feminista.
La pieza central consta en un diálogo entre el humano y la inteligencia artificial sobre el feminismo. Esta conversación se reproduce mediante matrices LED con controladores programados para visualizar simultáneamente los textos en movimiento en direcciones opuestas. Tanto la velocidad del flujo del texto como su no linealidad determinan la experiencia con la pieza e invitan a pasar un tiempo de introspección para reflexionar sobre la propia rutina de consumir el texto digital.
Las otras piezas del Conversatorio constan en dispositivos realizados a partir de la fabricación digital, para los cuales se han empleado las técnicas de sonificación de datos, síntesis de sonido y distorsiones lingüísticas. En su formato final, los dispositivos interpretan sonoramente los discursos feministas del espacio virtual, bajo su propio sistema de lectura impuesto.
El conjunto de las piezas genera un conversatorio realizado por
las máquinas automatizadas operando simultáneamente, con lo
cual se hace evidente la entropía informativa que los humanos experimentamos en la era digital. Al mismo tiempo, Conversatorio propone repensar la aproximación a la construcción de la conciencia feminista, buscando nuevos formatos de análisis, lectura y difusión de los discursos relevantes localizados en el espacio virtual.
Alfonso del Moral
Caída libre, 2023
Los mitos son potentes relatos que, además de reforzar la identidad de la cultura en la que se insertan, pueden servir para explicar el mundo y la naturaleza humana. Nuestra investigación pretende ahondar en
el imaginario mitológico griego, como precursor y co-formador de
la cultura occidental, para extraer una serie de relatos que puedan
ser reinterpretados desde la producción pictórica, con una visión contemporánea, a través de una estética digital y usando elementos icónicos propios de las redes sociales, y mediante la creación de grandes polípticos a modo de multipantalla y en clara alusión al retablo religioso, para resaltar el magnetismo y el aurático espacio que ocupan estos mitos en nuestro patrimonio cultural-identitario y, a la vez, aludir a la idea de la representación de la realidad a través del cuadro-ventana-pantalla.
Caída libre es la continuación de la investigación iniciada con La falsa promesa (2022-2023), que reinterpretaba el mito de Prometeo y el
uso distópico del progreso científico-tecnológico, con el consecuente desastre de la apertura de la caja de Pandora. En este segundo retablo, pretendemos estudiar la conexión entre el mito de Ícaro y la ambición, la arrogancia y la caída de lo más alto, en particular en el contexto de las redes sociales, mediante la búsqueda de una supuesta libertad.
Para la generación de imágenes, se ha usado la cámara fotográfica
y la del móvil, la apropiación de imágenes en red y DALL·E 2, el sistema de IA de acceso abierto capaz de crear imágenes realistas partiendo de descripciones lingüísticas. Tras su tratamiento digital, las composiciones generadas se han reproducido al óleo sobre lienzo.
Dado que se nutre del imaginario digital, del meme, del emoji, del sticker y del icono, esta investigación se ancla en la más absoluta actualidad y en la cultura popular de Internet, a la vez que la
combina con una tradición cultural identitaria clásica academicista
y consagrada tanto en el tema como en el estilo pictórico. De esta forma, se persigue generar una potente paradoja visual que manifieste las contradicciones propias de la subjetividad europea en un mundo posmoderno, capitalista, digital y en constante crisis.
Leo Pum
Sigaldría, 2023
Había tenido la suerte de que los arcanos mayores me adjudicasen un espacio en la artefactoría durante los 15 próximos ciclos, una de las dependencias más importantes de la universidad que es a la vez laboratorio y taller de practicas sigáldricas. Este era el lugar perfecto en dónde crear objetos de ingeniería simpática mediante el uso
de alquimias modernas. Una buena oportunidad para investigar la metamorfosis antropozoica desde la “metageología”, disciplina que siempre fué de mi interés.
Cuando le comenté al maestro Kelvin la naturaleza de mi proyecto
le sorprendió que decidiese centrarme en elementos geológicos, ya que yo siempre le había parecido un chico de aire. Pero al fin y al cabo, para investigar el aire (y más sabiendo cómo es ahora) hay que comprender cómo transforma el espacio que habita y por lo tanto fijarnos en la huella que deja. Mi intención era ir a lo esencial, para ello tenía que entender y ejemplificar cómo los modos de producción y sus dinámicas extractivistas transformaban la materia más básica de la naturaleza, en este caso, la roca.
Una vez dentro de la artefactoría me di cuenta de que iba a ser un trabajo más complejo de lo que me imaginaba, y en el camino me encontré con cosas que no había tenido en cuenta, como el polvo o el ruido. Aunque lo que mas perplejo me dejó fué comprender de manera práctica el fundamento en el que se basaban estas nuevas alquimias;
la violación constante y la profanación masiva de Gaia. Ya tenía constancia de ello, pero verlo de aquella forma tangible me dejaba un sabor amargo difícil de explicar. De todos modos, quería ver dónde me llevaría todo esto…
Hepten 28 de Solaz del nuevo año.
Sara Marhuenda Barberà
Faenera, 2023
Algunos días fui al río, y otros simplemente volvía caminando muy despacio a casa. Y nunca se lo conté a nadie. Uno de esos días en los que mi paso era decididamente tranquilo, me propuse andar otro camino para sortear la avenida Blasco Ibáñez. Entré por una calle anterior guiada por la monumentalidad de La Pagoda y encontré los Jardines de Monforte, escondidos tras ese emblemático edificio que hace años se sobrepuso al Palacio Ripalda. Seguramente di un paseo mientras profundizaba en la idea de encontrarme sola en un lugar que solo yo conocía, en una ciudad donde nadie me estaría mirando. Ocho años después seguiría ensayando la pena profunda entre lo que yo consideraba fugas de la rutina.
Todo brilla muchísimo en el día de hoy, hay una pureza gélida en el ambiente. Aquella tarde, sin embargo, invadía el jardín el ocaso próximo, la vergüenza y la culpa, ambas aplacadas por una fuerte ensoñación juvenil. Se escucha a los pájaros piar y a los niños gritar. Me los imagino con el flequillo pegado a la frente, moviéndose muy rápido por una pista recalentada de colegio. Los ruidos de entre semana se disuelven entre el particular sonido de la gravilla que he revuelto con mis pies y que indica el final de un gesto. Estamos llegando al lugar donde suceden cosas, o han sucedido, o quiero que sucedan, o me parece que pueden suceder. Arcos de metal, de hierro, campos y baladre.
Lo que hice fue estirarme sobre este banco, coloqué las manos cruzadas bajo las costillas y me quedé callada mirando hacia arriba advirtiendo así que levantar la cabeza hacia el cielo no era o solo esperanza o solo frustración. Y ahí permanecí atascada pudiendo apenas sostener el privilegio que para mí cabe en una mañana de lunes. Pensé en Remedios, que es mi abuela y tiene cincuenta y siete años más que yo. ¿Qué historia nos ha contado a mi hermana y a mí? ¿Desde dónde escuchamos su voz?
A partir de estos tres puntos temporales nos acercamos a la narrativa que requiere el asunto, vuelvo aquí, grabo los arcos de esta especie de túnel precioso por el que se cuela la luz, y corto.
Aina Monzó Puig
Soft when armored, 2023
Soft when armored, parte de la búsqueda de la identidad femenina en los films de Sofía Coppola, la retrospectiva íntima adolescente en las fotografías de Petra Collins, el horror corporal y la caracterización de personajes de Sarah Sitkin o la subjetividad de los cuerpos y la metamorfosis en las esculturas de Isabelle Albuquerque. Conceptos y temáticas que han influenciado de forma directa en los intereses principales de las obras de Aina Monzó, quien mediante moldes, formas orgánicas y texturas; explora los matices de la feminidad, la identidad y la vulnerabilidad.
Se establece un imaginario en torno a la subjetividad femenina y cómo han ido cambiando los elementos asociados a la sensualidad, el deseo y el poder de la misma en las diferentes generaciones. Conceptos que se traducen y materializan en accesorios corporales y joyas brillantes mediante procesos escultóricos de microfusión y fundición a la cera perdida. Junto a estos adornos y un trabajo de moldes creados con escayola del propio cuerpo que después serán positivados con distintos materiales como resinas y ceras de parafina, Aina nos muestra una serie de piezas escultóricas que simulan segundas pieles o pequeñas armaduras que lo protegen y lo adornan. Así es como, Soft when armored establece una reflexión sobre la propia percepción del cuerpo, una reconciliación del mismo.
“Una segunda piel, que puedes poner y quitar de tu cuerpo. Te protege y te envuelve. Una piel aparentemente dura y brillante pero que en realidad es frágil. Piel mutada, gris y rota. Blindaje. Piel congelada y expuesta, que no envejece, que ya no es mía. Piel ornamentada con joyas, que como ella, son frías y orgánicas. Joyas que la aderezan, la complementan y la embellecen. Me desprendo de ella”.
Claudia Pastomas
Re-activar para construir, 2023
La obra toma como punto de partida el taller de ebanistería donde trabaja en cada uno de los proyectos. Un espacio en el que los vestigios y restos de diferentes métodos de producción, desvinculados del contexto actual, cobran significado, así como el uso de técnicas manuales como la talla o la marquetería con las que logra combinar diferentes materiales, tanto los acabados de carácter ornamental como los industriales. Un contraste que se traslada a los acabados que nos proporcionan las diferentes capas superpuestas y la sinuosidad de las formas, mediante la técnica del ensamblaje de cada molde, moldura o canto. En el trabajo predomina el proceso, la recuperación y el valor de suscitar nuevos espacios. Al tiempo que dota cualquier escenario de madera en una imagen de apariencia única. Las piezas de naturaleza pictórica instalativa recuerdan la relación entre imagen y arquitectura de la premodernidad, donde interrelaciona dos mundos, el ornamental y manual con la manufactura industrial serial, además de conectar dos épocas, la fordista con la posfordista.
En este proyecto en particular juega con el espacio y las escalas para conseguir que el público logre una observación activa, propia de una instalación pensada para provocar un impacto y un diálogo gracias a los diferentes lenguajes que va descubriendo entre la superfície y sus bordes. Un proceso de construcción consciente de su tiempo y del medio que construye mediante un proceso manual de materialización, con la intención de reactivar procesos olvidados u obsoletos que recupera y reutiliza -memoria productiva y reutilización económica-. El poder visual reside en los márgenes, en el juego y en la exploración de los límites, en los residuos de la sociedad que adquieren importancia en la configuración de una propuesta que revela lo ahora invisible y que se abre a un sin fin de posibilidades.
Alejandrx Robaina Vera
Informe de camarera, 2023
La camarera de piso se enfrenta a su memoria. La toma, la muerde, la retuerce; la toca jugando con la intención de producir un archivo de ellas hecho por ellas.
Manipulando para recordar un archivo de fotografías que anteriormente fue manipulado: su álbum familiar. Posando justo antes de que alguien apriete
el botón del obturador de una cámara con la intención de registrarlas sobre un material fotosensible. Creando movimientos que se asemejan a los golpes de muñeca incesantes de una fregona mojada sobre el piso de una habitación dentro de un complejo turístico. Aireando sábanas blancas y colchas multicolor. Uniendo experiencias corporales. Empujando kilogramos de peso a partir de la fuerza generada por
su propio cuerpo; ahora el vuestro entra en acción. Estirando sus músculos antes, durante y después de la jornada laboral para prevenir riesgos.
Las camareras de piso van con su cuerpo.
El informe de camarera es eso: un informe detallado y firmado de cada una de las habitaciones que debe entrar, recoger y limpiar. En este caso, se indexan celdas de información en el momento que la camarera de piso articula un movimiento. Informe de camarera es un conglomerado de acciones que transcurren en el tiempo, donde el diálogo constante se convierte en una máxima; donde la escucha activa toma forma en gestos corporales; donde los verbos de acción están conjugados en gerundio, porque el archivo se hace:
Manipulando Posando Creando Airando Uniendo Empujando Estirando Escuchando Preguntando Indexando Escribiendo Performando
Lucía Sanz Montavez
En los picos de muchas curvas, 2023
Mientras el autor escribía la oración anterior, un gusto caprichoso por la metáfora disfrutaba unir el sonido de las ranas con el sonido de vegetales congelados. (¿No es fácil ser ecologista?).
El aire fue forzado dentro de un saco elástico en la garganta de una rana. Los pulmones empujaron hasta que el saco se infló, y cuando
el aire fue expulsado comenzó a croar. Así, el aire fue modulado
por tejidos de ranas, sampleado brevemente y vuelto a empaquetar, volviendo a la atmósfera ambiente como un grave tono áspero con armónicos agudos. El sonido se hizo con miríadas de ondas que se entrecruzan en el aire. El fétido olor del pantano húmedo en los bordes del estanque flotaba indiferente al coro de las ranas, alcanzando la nariz de una niña, quien dijo recordar el aroma del mar. El aire transportó el sonido y el olor, con un suave toque en la piel.
Una única onda de sonido de cierta amplitud y frecuencia se montó a las moléculas del aire en la boca de la rana. La onda era inaudible para un mosquito que volaba cerca de la rana, y la percibió, en cambio, como una fluctuación en el aire. La onda llevaba información sobre el tamaño y la elasticidad de la boca de la rana, el tamaño de sus pulmones, su juventud
y su vigor. La onda se extendió como un murmullo, volviéndose más y más débil a medida que transmitía su mensaje más y más allá del aire circundante. Diez mil pies por encima del estanque, los pasajeros de un avión no oyeron la onda de sonido, aunque el leve destello de las luces de aterrizaje del avión se hizo visible como un breve guiño de color, reflejado en la superficie del agua. Alcanzando los oídos de una rana hembra cercana, sin embargo, la onda de sonido pronto se tradujo en hormonas que le advirtieron que una rana macho estaba cerca. El muro del croar hizo que el césped cercano al pavimento que rodeaba el estanque vibrara levemente.
Unos dedos encendieron una grabadora de MP3 fuera de la casa suburbana. El frente de ondas entró en el micrófono junto con innumerables parientes sónicos. Un software tomó 44.000 impresiones diminutas del sonido por segundo y lo almacenó en la memoria del dispositivo.
A medida que avanzaba el frente, la forma de la onda se mantuvo bastante constante, mientras que, molécula tras molécula, la tradujo a su propia vibración. El frente de ondas en expansión chocó contra el borde más externo de una tela de araña, haciendo que la araña detecte a sus pies la posible presencia de su próxima comida. Como una cuerda de violín punteada, un hilo de la tela se movió ligeramente hacia atrás y adelante. Hubo minúsculas diferencias momentáneas de presión a cada lado del hilo. Una pequeña gota de rocío cayó del hilo en vibración, estrellándose contra la superficie de una piedra más abajo, liberando millones de microbios en el medio circundante. Un rato más tarde, el autor de un libro llamado Magia Realista recordó el sonido de las ranas en el estanque y se preguntó qué más podría haber estado sucediendo con y en torno al mismo.
Cosas reales y actuales están aconteciendo en múltiples niveles e involucran a múltiples agentes mientras el frente de ondas provenientes de la única onda de sonido de la boca de la rana cruza el estanque hasta mis oídos. La ola se imprime en el aire, en la tela de araña, en el oído humano. Cada bloque de moléculas en el aire traduce la onda y la pasa al siguiente bloque: traducir significa “trasladar”;
es el mismo significado que metáfora. Así pues, espero que esté empezando a quedar claro cómo la causalidad y la “información” estética están profundamente entremezcladas unas con otras.
Timothy Morton. Magia realista: objetos, ontología y causalidad. Open Humanities Press. London.2020. (pag.130)
Paula Tarrio González
Pañuelos para (no) llorar. Parte dos // Costa Oeste 23//06//23, 2023
Paula Tarrío González es una artista gallega, que tras terminar el grado en Bellas Artes, se muda a Valencia para cursar el master de Producción e investigación artística de la Universidad Politécnica de Valencia. Esto va a resultar especialmente relevante en su trayectoria que dará un vuelco a consecuencia de las influencias culturales y visuales del nuevo entorno que habita. Termina el grado centrada en la pintura figurativa. Sin embargo, influenciada por nuevas referencias, emprende un camino progresivo hacía una abstracción geométrica, llena de colores muy saturados y contrastados. Enamorada de la luz de Valencia, el color y la materia van a tomar el protagonismo de sus investigaciones.
Así es como nace Pañuelos para (no) llorar. Son una versión de una obra de la artista sevillana Pilar Albarracín, titulada Pañuelos para llorar. Su trabajo consiste en una serie de pañuelos de tela donde borda mujeres entre lágrimas. En el caso de Paula, convierte un pañuelo de seda en un lujoso capricho, que funciona como regalo que señala un compromiso de respeto con una misma. En esta exposición se presenta la segunda parte de la colección de pañuelos de seda. Esta vez desde la costa contraria de la península, desde el (o)este atlántico. La paleta es completamente nueva pero combinable y con una relación reconocible con la anterior.
Atiende a una fijación por la estética procedente de las personas que habitan el Mediterráneo y sus costumbres, en contraste con las de Galicia. En concreto, el imaginario visual popular que se maneja en sus experiencias. El interés radica en cómo este imaginario moldea
el pensamiento y afronta las mismas poéticas de formas opuestas. Esto se lee allí, donde el arte no se distingue de lo cotidiano de la vida y viceversa. Es por eso que decide “pintar” sobre un objeto que se puede vestir y no solamente contemplar. También por la poética y la connotación que trae consigo un pañuelo. Un pañuelo recoge las lágrimas en un día de pena. Aparentemente superficial, anodino, por lo que se pretende enaltecerlo. Darle importancia a las cosas sencillas que acompañan a todas las personas.
