Jorge Dabaliña + Roser Domingo

Sistema Nervioso Extendido #1 (Vista), 2023

«Al situar el cuerpo físico dentro del sistema nervioso extendido con los medios eléctricos, hemos desencadenado
una dinámica por la cual todas las tecnologías anteriores, que no son sino meras extensiones de las manos, de los pies, de los dientes y de la termorreguación (todas ellas, ciudades incluidas, extensiones de nuestro cuerpo), serán traducidas en sistemas de información.»

Marshall McLuhan, 1964

Sistema Nervioso Extendido #1 (Vista) surge como una lente para examinar este continuo en constante expansión de datos e identidades. En este entorno, cada cuerpo, cada espectador, se convierte en un nodo, en un sistema de información oscilando entre estados materiales y energéticos. La identidad no sufre una transición de lo físico a lo artificial, sino que es una amalgama de los dos, y los dispositivos
que nos rodean son extensiones de nuestra corporalidad y nuestra conciencia, perpetuando y esparciendo la inmensa cantidad de datos que generamos y habitamos.

A través de este proceso, la instalación se convierte en un espejo donde el espectador contribuye a formar un autorretrato temporal estratificado. Este retrato es, al mismo tiempo, un paisaje crítico que ataca directamente a algunas de las funciones que ocupa la imagen en nuestra acelerada sociedad. Esta instalación despliega un presente absoluto donde las imágenes son producidas y monitorizadas sin

la necesidad de ningún soporte de grabación ni método de registro adicional. El circuito cerrado de televisión vigila y, simultáneamente, incita a enfrentarse a los mecanismos de control, que a menudo se camuflan en las dinámicas más sutiles e inocentes de nuestro día a día.

Lejos de ser una apelación nostálgica a un pasado ya extinto, el uso de monitores de tubo de rayos catódicos y cámaras de videovigilancia es una exploración deliberada de la anacrónica naturaleza del vídeo como medio. Una decisión consciente de iluminar la materialidad de la señal de vídeo, con sus fluctuaciones y variabilidad inherentes, sus fallos

y desviaciones inesperadas. Esta instalación nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con la tecnología, la información y nuestra propia identidad, en un mundo en constante transformación.

María Esteve Trull

Paisajes emocionales, de los lugares a las obras, 2023

Aflora el sentimiento de añoranza por la Naturaleza, la investigación comprende un carácter personal e íntimo tratando de transmitir
esas emociones y vivencias más sinceras que surgen a través de la exploración de las diferentes posibilidades expresivas del paisaje, a partir de la inmersión y la experimentación en el territorio.

Sentimos una fuerte atracción por cuestiones geológicas y los distintos estratos de la Tierra, por lo que nos adentramos hacia cuestiones culturales, sociales y antropológicas, acercándonos así a la idea romántica del individuo frente a la inmensidad de la Naturaleza.

Se crea una profunda conexión entre el cuerpo y el territorio, permitiendo ver más allá de la superficie transformada por el
ser humano. El acto de caminar ha sido un recurso creativo que comprende tanto el medio urbano como el natural. A través de un proceso de búsqueda, observación y contemplación de diferentes estímulos, acontecimientos y vivencias surgen las singulares experiencias inmersivas en el paisaje.

El suelo es el propio espacio de creación captando fragmentos que nos evocan a vistas aéreas, mapas y cartografías imaginarias, y es el ser humano quien a partir del tránsito interviene los fragmentos que hemos seleccionado anteriormente, para transformar y componer la pieza artística. En los recorridos también nos dirigimos hacia paisajes montañosos y, mediante el uso de la técnica del frottage, se pretende rescatar y preservar la historia y la memoria del lugar.

La obra procesual documenta y registra cuidadosamente las acciones y los procesos de exploración del territorio, por lo que el propio camino es lo que conlleva a la obra.
De este modo, se reúnen diversos registros dispuestos haciendo referencia y simulando la piel de la Tierra. Se transmiten las emociones que los lugares nos han evocado mediante el avance

por la consecución de un lenguaje propio, acercándonos a prácticas arqueológicas debido a la selección y conservación de las piezas recolectadas. El plegado, el doblado, el cosido, la acumulación, el almacenaje, la clasificación y el archivo; todo ello abordado con un sentido instalativo que invitan a la exploración y la inmersión de la propia obra.

Alfredo Guillamón

A la espera del paisaje, 2023

«Me adentro en la montaña con sumo respeto. El cielo quieto y blanquecino proporciona una atmósfera acogedora. Avanzo por el sendero junto al sonido suave y rítmico de mis pasos. En este lugar no hay rastro alguno de actividad humana, lo cual me envuelve en una sensación de soledad y calma, que propicia mi unión con el lugar.

El tiempo se detiene conforme asciendo por el camino de guijarros. Es como si dejara de existir. Me siento en el suelo para descansar, noto como la fuerza de
la gravedad tira de mí y dejo caer la espalda sobre la tierra. Después de un rato, me incorporo de nuevo. Veo una piedra ahí mismo. Su aspecto es corriente. Con todo, no puedo evitar cogerla y acariciar sus rotundos volúmenes. Las aristas escarpadas como si de laderas se tratara. De hecho, parece una miniatura de las majestuosas montañas que me rodean, y que observo una y otra vez mientras respiro profundamente. Resultan fascinantes. Los sutiles desplazamientos de mi mirada afinan su enfoque. Es entonces cuando el paisaje emerge del suelo con más fuerza y determinación que antes, dando lugar a una serie de escalas y fábulas sorprendentes».

Cuaderno de campo. Abril 23

El suelo es la base de los ecosistemas, es el elemento que sustenta y a la vez configura. El suelo es esencial para la vida, al igual que la vida es esencial para el suelo; sin embargo ¿qué nos puede decir el suelo en relación al paisaje?, ¿cuáles son sus posibilidades estéticas dentro del ámbito artístico?, ¿qué puntos de vista podrían intervenir en su representación?, ¿qué dispositivos podrían facilitar la observación y el contacto directo con el entorno? El proyecto se centra en explorar estas cuestiones desde la práctica artística. En este sentido, la obra surge tanto de interactuar directamente con el territorio, como de la representación escultórica del paisaje.

Alfredo Guillamón

Diego Kohli

Mein Denken heisst Malen, 2023

La pintura de Diego Kohli invita a la interpretación y reflexión abierta desde un imaginario que surge desde el propio boceto de objetos, espacios y memorias, sugiriendo, en una segunda mirada, la sobreinterpretacion de una amalgama de collages abstractos. Esta sobreposición de reacciones, incorpora a la vez una nueva narrativa a la composición final.

Las pinturas no comienzan con una noción o idea preconcebida, sino todo lo contrario,
las series pictóricas son fruto de un hilo conductor que se desarrolla en el quehacer del subconsciente. Kohli recurre al psicoanálisis, la asociación libre, los sueños y el inconsciente para crear sus cuadros.

Aeri (Saúl López Gil)

La coyuntura, 2023

Cuerpos que se cruzan y se rozan, conocidos y desconocidos, cuerpos que se giran, se estiran y se agachan para sustentar a otros cuerpos, cuerpos que se apoyan en otros cuerpos y que son sostenidos por estos, cuerpos que se mantienen para mantener a otros cuerpos.
Día a día convivimos entre un mundo de cuerpos constantemente intervinculados que se continúan incluso desde la distancia, una red de conexiones a veces imperceptible de la que dependemos y en la que estamos profundamente inmersos. Una dimensión tan resistente como inestable y tan efímera como trascendental, una ocasión tan oportuna para la vinculación como para la desvinculación. Desde esta situación nos preguntamos si algún día podremos llegar a ser uno, un mundo unido o una comunidad global, mientras tanto nos queda afrontar el hecho de no poder ser todos uno pero ser todos ya parte de otros, de un todo y poder redescubrir el mundo en el que ya estamos, queramos o no, reunidos e implicados.
Este proyecto propone un espacio de encuentro donde explorar la vinculación y la complementación de nuestros cuerpos a través de la apertura y la conjugación de las estructuras de la ropa con la que nos vestimos, generando una serie de piezas que actúan
como extensión de nuestros cuerpos y como medio para su activación, originando un tipo
de tacto sin contacto en el que recubrirnos y descubrirnos con la intención de conformar una dimensión que nos sostenga a nosotros mientras nosotros la sostenemos.
La coyuntura pues sería la ocasión en que nuestros cuerpos confluyen en un mismo espacio, la articulación capaz de reunirlos. La coyuntura es algo así como un reto colectivo, un juego de tensiones en el que ensayar las relaciones de interdependencia que nos hacen posibles o una forma de asimilar que siempre fuimos, somos y seremos uno, singular y plural.

Iris López Olivares

Correcorre y escóndete, 2023

Cuando las dinámicas del trabajo precario pierden todo su sentido existencial pero no queda más remedio que abrazar sus reglas, es cuando surge la necesidad de transformarlas para comprenderlas y sobrellevarlas. Una pulsión involuntaria, a la vez que atávica, que crea unas condiciones aptas para la vida.

Aspectos como la parcialidad temporal -fichaje de entrada, fichaje de salida-, los límites espaciales, además de otros “elementos ceremoniales” herméticos, umbrales, que vertebran la performatividad laboral (firmar el contrato,
sus cláusulas, el uniforme laboral, el colgante identificativo al cuello, las nóminas…) nos sirven como claves para relacionar el trabajo con algo a lo que a éste le da mucho pavor; el juego. Hacer del trabajo un juego (o un juego del trabajo) es hacer explícita la trama de lo que realmente es.

Si el trabajo -así como el consumo- fuesen personificados y tuviesen una edad, los encarnaría un vejestorio. El juego, en su sentido más ritual, sumergido en niñez, recrea acciones que desmoronan y revitalizan un orden hegemónico que se resiste a expirar. Lo hace pequeño, comprensible, dominable, y habitable. Esta instalación edulcora un panorama hostil con la nostalgia de cuando

el anclaje al mundo era tan estable y blandito como el suelo-puzzle de un playground, y con la excitación por lo chiquito y oculto de las satisfacciones más inocentes.

Vicent Machí

Sobre el paisaje, 2023

La obra de Vicent Machí reflexiona sobre el propio proceso pictórico y tiene referencias al paisaje y territorio, ya sea urbano o natural, estando presentes en mayor o menor medida en cada una de las series realizadas. Además, el proceso de creación y la acción tienen un papel fundamental en su pintura. En la mayoría de las obras se establecen juegos y diálogos con la composición, siendo esta una gran protagonista en sus cuadros

Sus pinturas tienen en cuenta aspectos fundamentalmente formales como los juegos compositivos y cromáticos, partiendo de los elementos básicos que conforman el lenguaje pictórico, la línea y la mancha, así como las tensiones y las direcciones en la composición, con las que se establece un relato conceptual entre la horizontalidad y la verticalidad, ideas remitentes a imágenes como el horizonte, lo terrenal, lo celestial, el silencio, lo imaginado, el vacío.

En la serie Sobre el paisaje, que tiene comienzo a principios de 2020, el artista trata de materializar las obras que se crean y se relacionan con un paisaje y territorio determinado
en el mismo momento en el que realiza un trayecto concreto. Dichas obras se materializan desde una acción performática: arrastrando las telas sobre la calle estableciendo un recorrido concreto dentro de un territorio. En el caso de la primera producción de la serie, el artista realizó un trayecto por diferentes barrios y distritos de la ciudad de València, documentando en un vídeo el recorrido y señalando desde una perspectiva crítica y de manera indirecta diferentes cuestiones que tienen que ver con el urbanismo y arquitectura en la ciudad y cómo estos aspectos condicionan la vida y la convivencia en las urbes contemporáneas.

En el caso de las obras presentadas en esta exposición, se trata de una reciente revisión de
la serie realizada en su pueblo natal, Gavarda (València) y en la que se cuestiona de nuevo aspectos formales como la composición, el color o el tamaño, agrandando la escala de las obras y experimentando en colores crudos y negros como superficie sobre la que arrastrar. En cuanto a la conceptualización de este nuevo proyecto, el artista señala cómo ha quedado el núcleo urbano histórico de Gavarda después de la catástrofe de la Pantanada de Tous en 1982, en la que las inundaciones arrasaron varios pueblos cercanos al embalse.

Lucía Rabadán Redondo

Glossy secrets: -1. Spectral_nostalgia_ynada

Ama de llaves, parpadeo, me encanta un limbo.

Sitúo mi trabajo, o más bien, este me sitúa a mí en el límite entre disciplinas; conviertiéndose en una herramienta que me permite reconducir la atención hacia la apetencia, el deseo y su tiempo, atenderlo y reconfigurarlo creando una atmósfera que confiere hábitat a lo desubicado.

Diría que este hacer es cursi y caprichoso, motivos nostálgicos me atrapan: el dorao de los candelabros y palmatorias de la casa de mi abuela, apuntes de paleografía, ornamentos grotescos, escenas pastoriles rodeadas de flores en lecheras de porcelana o series de vampiros. El anhelo y sospecha sobre lo que me atrae es el motivo de esta exploración.

No puedo verme por dentro, a ellas tampoco. A veces intuyo sus susurros e intento traerlas a este tiempo suspendido. Las traslado, se comunican, se esparcen, las deformo, me conforman.

Una lengua, una llave. Ahora soy ama de llaves.

Cosas que cuelgan, penden y parecen: unos nunchakus, un collar, aperos de labranza, el corsé de piercings en la espalda que siempre quise hacerme… las casitas portables de las Polly Pocket, el trap y el trapo enganchado a la caña de bambú.

La verdad es
que no sé si es verdad
pero exactamente sé
que me desperté llorando tomate frito sangre de mentira
como una vampira
de verdad
y un emoji de flor en tresdé…
un fantasma pululando.
¿Se hace para descubrir o crear secretos? 

Nostalgia…sospechas lucerito mío.

El terreno desubicado, mi ubi. 

Arrastro un lazo del que salen tres: 

Espejo, reflejo, espejo.
Estiro el sol y aparecen
cuatro, cuatro, cuatro,cuarto:

culo, corazón, mariposa, cereza, 

ese es mi lema.

Hace tiempo tuve fantasías y cuando las vivía no eran tan bonitas (…) 

(…) Y volveré con los mismos demonios de ante’ 

Me compraré un reloj con diamante’ 

Y aunque te encante, yo soy un desastre 

Pero mira si brilla el diamante… 

Contarte, La Zowi ft Soto Asa

Javier Tejero Gómez

En la medida de lo posible , 2023

Muchas veces es difícil, si no imposible, comprender qué es eso que nos lleva a hacer lo que hacemos. Nuestras prácticas tienen que ver con la herencia de un nosotros que se desliza entre las grietas de lo disposicional. La búsqueda de un ocio no monopolizado es capaz de propiciar situaciones que nos ayudan a diluir el tamiz del tiempo con el que aprendemos el mundo.

Este trabajo tiene que ver con un puñado de acciones que se dan la mano sutilmente como si del tramo de un sendero desdibujado en la tierra se tratase. Un discurso parcial y fragmentado acerca de la acción, el gesto y los cuidados. Tiempo libre, como acostumbramos a decir, invertido en realizar un esfuerzo que pretende hacer realidad una serie de ocurrencias aún no teniendo necesariamente un propósito o rendimiento productivo, al menos en apariencia.

El momento vacacional como mesa de trabajo, momento relajado y sin horarios. También como refugio donde repensar los afectos, el placer y el humor. Unas cuantas conjeturas acerca del espacio, las personas y los objetos que nos rodean. Un ensayo accidental sobre los usos, o los no-usos, sin olvidarnos de las palabras de la escritora Sara Ahmed: “El uso nos proporciona una forma de filosofar sobre lo cotidiano, una forma de pensar sobre lo que estamos haciendo mientras lo hacemos. (…) también estamos hablando de quién puede usar qué, cuándo y dónde.”